Buenos días Loc@s del Romance. Esperamos que estas
olas de calor y el verano os estén resultando ligeras y que las lecturas os
cundan con delicia. Nosotras estamos emocionadas de poder presentaros a una
leyenda en la romántica.
Hoy os traemos a una autora que se ha abierto camino
por su narrativa delicada y deliciosa, una pluma ligera, sencilla y preciosa
que estamos orgullosa de tener con nosotras, una de las mujeres que también ha
abierto camino en la romántica española. Con nosotros tenemos a Nieves Hidalgo.
Venid a nuestra cita, subiremos en un carruaje
custodiado por bravíos guerreros y llegaremos a un café en donde nos espera
esta mujer con una brillante sonrisa y su sencillez representada en esa mirada
sincera.
LR. Nieves, muchas gracias por estar con nosotras.
Sabemos que eres una
persona muy ocupada, así que una vez más gracias por
darnos un poco de tu tiempo.
Si alguna de nuestras preguntas te incomoda, siéntete
libre de pasarla por alto y disculparnos.
Aclarados estos puntos y agradeciéndote tu presencia
en este pequeño rincón nuestro del ciberespacio, comenzamos (con tu permiso) la
entrevista.
NH. Gracias a ti
por permitirme charlar un ratito, acercándome de paso a las seguidoras de Loc@s
del Romance.
LR. Nieves, antes de comenzar directamente friéndote a
preguntas sobre tu obra, cuéntanos algo más sobre ti. Para aquellas que no te
conozcan. ¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿De dónde eres?
NH. Sobre mí no
hay demasiado que contar, soy una persona que no ha destacado por nada en
especial; casada, con un hijo y, desde hace siete años, retirada ya del trabajo
que desempeñaba en un banco para dedicarme por completo a la escritura. Me
gusta leer, la música, el teatro y soy una amante del cine de aventura y de
acción.
Nací y vivo en
Madrid, una ciudad a la que adoro, de la que escapo en cuanto tengo ocasión, buscando
tranquilidad, pero a la que siempre vuelvo; pasear por el Madrid de los
Austrias o perderme una tarde en el ajetreo de la Gran Vía, es como una droga.
Mi nombre es el
que aparece en las novelas, Nieves Hidalgo. Desde que empecé a escribir quise
utilizar mi nombre auténtico y la editora, Marisa Tonnzzer estuvo de acuerdo;
ambas corrimos un posible riesgo al no publicar con un nombre que sonara a
anglosajón, pero aquí seguimos después de unos cuantos años.
L.R.
Respecto a tus gustos personales, imaginamos que a través de los libros y de
determinados personajes, en muchas ocasiones podemos ver a la mujer que se
oculta tras su obra. Pero así entre nosotras, ¿cuál es tu color favorito?
¿Sueles inspirarte con algún tipo de música específica? ¿Se podría decir que
hay algún grupo concreto o solista que de alguna forma haya influido o
interferido con tu espíritu creador?
NH. Leyendo mis
novelas sí que se pueden adivinar algunas cosas sobre mi forma de pensar, no en
vano los escritores siempre dejamos un trocito de alma en cada novela.
Mi color
preferido: el negro. Para todo. Igual me da que sea para un vestido de fiesta,
unos pantalones o unos zapatos. Utilizo otros colores, claro, pero para mí el
negro va con todo, no hace falta estar media hora pensando qué camisa ponerte
con tal color de pantalón, qué zapatos con qué vestido. Simple comodidad y
ahorro de tiempo. Además, nunca me he interesado por la moda, me pongo ropa con
la que esté cómoda y fin.
Cuando escribo
no pongo música. Si conozco la pieza, es un problema porque la tarareo y me
distrae. Tampoco me he inspirado nunca en la música para inventar. Pero cuando
voy a ponerme a escribir histórica sí que tengo y escucho con frecuencia dos
discos: uno es de música medieval; el otro es la banda sonora de la película
Young Bess (La reina virgen), que inmortalizaron Stewart Granger, Jean Simmons
y Devorah Kerr; escuchándolas me traslado a otra época y luego me parece más
fácil plasmar la forma de vida en esos tiempos pasados.
L.R. ¿Cómo te describirías a ti misma? ¿Qué tres virtudes y qué tres defectos
crees que te definen?
NH. ¡Buenoooooo!
No es la pregunta del millón, es la del billón. Me
describiría como una persona
normal y corriente, bastante en desacuerdo con muchas de las cosas que pasan en
el mundo, hasta el bisoñé de la política y a quien le gustaría cambiar más
cosas aún. Pero imagino que esto le pasa también al resto, por eso digo lo de
normal y corriente.
¿Tres virtudes?
Me pones en un aprieto porque, a mi modo de ver, tengo tan pocas que me cuesta
decir tres. Pongamos solo una, si te parece: imaginativa.
¿Tres defectos?
¿Solo? Ves, esta ya es muy fácil, tengo tantos que podría estar media tarde
enumerando. Elegiré tres, como me pides: soy terca como una mula ─con perdón de
las mulas─, me gusta el trabajo bien hecho ─o a mi manera, como me dice mi
marido─ y soporto muy mal la estupidez, posiblemente porque soy campeona en esa
especialidad.
L.R. Una de las cosas que siempre nos ha llamado la atención de los escritores
y que nos pica la curiosidad (admitámoslo, somos cotillas al máximo), es
conocer la formación que poseen los autores que tanto nos enamoran. ¿Podrías
contarnos algo sobre esto? ¿Qué estudiaste? ¿Dónde te formaste? ¿Has hecho
cursos específicos para escritores o todo es talento natural y trabajo?
NH. En mi tiempo
se estudiaba Ballicherato Superior. Era lo que había. Y era lo que estudié. El
resto de la formación nada tiene que ver con lo que me enseñaron en colegios e
institutos, han sido especializaciones laborales, específicamente temas de
informática, Redes, Bases de datos, etc. Ahora bien, como nunca he podido estar
sin leer y leyendo se sigue aprendiendo… Nunca me han faltado los libros de
Historia o Ciencia; de no haberme puesto a trabajar tan joven, es posible que
hubiera hecho una carrera relacionada con mi tema favorito. Aunque
tampoco estoy
segura, quería colaborar en casa cuanto antes.
L.R.
Hablando sobre tu trabajo de escritora, imaginamos que un libro no se
escribe en un momento, sin embargo tú eres una autora especialmente prolífica. Tus
obras nos sorprenden y emocionan (varias veces al año) con novedades y nuevas
historias. ¿Cuál es el proceso que sigues para crear estas joyas de la
literatura romántica? ¿Qué proceso mental/físico o extrasensorial tiene lugar
para que des a luz a tu obra?
NH. Llevas razón
al decir que un libro no se escribe con rapidez. Al menos con la rapidez que
desearíamos. Desde la idea original a la publicación, pasan mil cosas. No todo
acaba cuando pones FIN. Hay que pasar por documentarse más o menos dependiendo
del tipo de novela, no lleva el mismo tiempo escribir una actual que una
histórica. Luego, la escribes, cambiando varias veces incluso los capítulos
porque nunca estás de acuerdo en cómo quedan. Lo siguiente es repasarla; aquí
vuelves a cambiar cosas, es como el cuento de nunca acabar. Por fin, cuando
crees que ya está decente, se la pasas a tus lectoras cero ─fieles y, sobre
todo, sinceras─. Y ahí te la destrozan, jajajaja. Vuelta a repasar y a cambiar
alguna cosilla hasta que queda lo suficientemente pulida como para enviar a la
editorial.
Tengo que
decirte que a mí no me da mucho trabajo inventar un argumento, se me ocurren
solos. Puedo idear una historia en lo que dura un trayecto de autobús. Por otro
lado, como escribo desde muy jovencita, tengo guardados borradores de los que
ir tirando para sacar nuevas aventuras.
L.R. Trasladémonos ahora a un día en la vida de Nieves Hidalgo ¿Cómo es? ¿A
qué
hora del día sueles ponerte escribir? ¿Cuántas horas de duro trabajo supone un
día cualquiera? ¿Dedicas todo ese tiempo a escribir o sueles alternarlo con
investigación y algún otro asunto? ¿Qué elementos de tu vida, de tu alrededor
(tangibles o no), suelen servirte de inspiración o cortarla de raíz?
NH. Antes,
cuando trabajaba en el banco, solía escribir de noche, robándole horas al
sueño. Desde que me liberé impuse un horario: levantarme a las 6:30 y ponerme
en el ordenador a eso de las 8:30. Una corta parada para engañar al estómago a
las 17:00 y luego tiempo para las responsabilidades cotidianas, que mi marido y
mi hijo tenían la mala costumbre de cenar. Ahora, es distinto porque utilizamos
más horas para el descanso y menos para el trabajo. De todos modos, no puedo
pasarme muchos días sin escribir y busco cualquier momento para hacerlo, aunque
vuelva a ser en horas nocturnas.
En cuanto a la
inspiración, todo puede servirme, desde una mirada a un objeto, una risa en la
mesa de al lado o una ola rompiendo en la paya. La inspiración se me corta si
me cabreo, pero regresa en cuanto se me pasa.
L. R. Viajemos al pasado por un momento, a esa primera vez (que tú recuerdes)
con un libro entre tus manos. ¿Qué edad tenías, qué libro era y de qué forma te
marcó? ¿Recuerdas quién te lo dio? ¿A quién echarías la culpa de tu afición a
la lectura y la escritura?
NH. Que yo
recuerde, siempre he tenido un libro o similar en las manos. Cuando no tenía
edad para las novelas, no me faltaban las aventuras de los comics. La primera
novela fue una de Marisa Villardefrancos, siempre la nombro porque su Caballero
de los Brezos me impactó. Tenía
yo pocos años y fue mi madre quien me la dejó.
Nunca se lo agradeceré lo suficiente. Alternaba las novelas románticas de mi
madre con las novelas de aventuras de mi padre, tenía casi todas las de Zane
Grey, del oeste, novela negra... Así que los culpables de que sea una lectora empedernida
y escriba novelas, son ellos.
Recuerdo que
cuando escribí mi primer borrador a los trece años ─un horror, por supuesto─,
mis padres me dijeron que era estupendo y que siguiera escribiendo. Yo sabía
que era una mentira piadosa, era jovencita pero no tonta, pero les hice caso
para poder mostrarles algo que fuera decente. Por desgracia, ni mi padre ni mi
hermana pudieron tener en las manos mi primera novela publicada, Lo que dure la
eternidad, que les dediqué. Pero seguro que ambos lo saben.
L.R. Como románticas empedernidas que somos, hay
ciertas preguntas que no podemos evitar y esta es una de ellas: ¿Cómo es para
ti el hombre ideal? ¿De qué forma esperarías que te conquistaran? ¿Eres una
mujer que disfrute de flores y bombones o prefieres algo menos convencional?
¿Alguna película/libro favoritos (léase: Disney, cuentos de hadas, ranas que se
transforman...) que hayan influido en tu forma de ver el amor y en lo que
esperas de él? Y lo más importante de todo... ¿Lo has encontrado ya? ¿Tiene
hermanos? (jajajaja)
NH. ¡Esto es un tercer grado! Jajaja
El hombre ideal,
el que tengo; no lo cambiaríaa por todo el oro del mundo. Fue un flechazo: le
vi pasar y me dije: me casaría con él. Me enamoró con un escrito ¡cómo no!
Agradezco las
flores, aunque me da pena que se marchiten y prefiero verlas en el campo. Los
bombones son mi perdición, pero nunca me
podrían conquistar con esos regalos,
prefiero una poesía con alma, una mirada.
Películas
favoritas, cien mil, aunque he visto como doce veces Lo que el viento se llevó,
Dirty Dacing, la trilogía de El Señor de los Anillos… Las de Disney, también,
aunque no soy de princesas y ranas me encanta ver dibujos animados. El Amor,
para mí, es no creer que la persona que está a tu lado te pertenece y, por
descontado, que ella piense igual.
Tengo una
hermana. Y digo “tengo” porque aún la siento. Pero ya está donde no le dañan
las estupideces humanas.
L.R. Imaginamos que como escritora de romance, en
primer lugar y antes de decantarte por este género, fuiste ávida lectora de
autoras ya consagradas. Dinos ¿alguna autora o libro te marcó de forma
especial, haciéndote decidir escribir novela romántica y no novela negra,
fantástica o histórica (o cualquier otro género)? ¿Qué libro es para ti, a día
de hoy, tu principal referente (ese que no puedes parar de leer)? ¿Hay algún
género literario en especial que seas incapaz de leer o rechaces de antemano?
¿Y en novela romántica, algún subgénero que digas "esto no es para
mí"?
NH. He leído a
unas cuantas autoras anglosajonas. Ahora sigo haciéndolo, aunque dado las
estupendas escritoras que tenemos de habla hispana ─una pena no poder nombrar a
todas las que me
gustan─, algo menos. Mi autora favorita ha sido siempre
Kathleen Woodiwiss y la novela que me impulsó a empezar a escribir fue Shanna,
una maravillosa aventura que tengo guardada como un tesoro. No por escribir
mayormente romántica abandono otros géneros, me gusta tocar todos y he
publicado una costumbrista, La página rasgada. También tengo entre mis
borradores alguna policíaca.
El libro que no
puedo dejar de leer y releer es Shanna, el pobre está hecho una pena de tantas
veces como lo he tenido entre las manos.
No rechazo
ningún género, me gustan casi todos, pero reconozco que la erótica no es de los
que me entretienen, aunque hay novelas estupendas; me enamoró Un ardiente
verano, de Noelia Amarillo y disfruté muchísimo de la excelente pluma de Julia
Ortega en sus Lealtades enfrentadas.
L. R. Centrémonos ahora en tu trabajo de escritora, lo
que a día de hoy es tu obra publicada. Sabemos que últimamente has publicado
con B de Bolsillo con la Selección RNR: A las ocho en el Thyssen , también
sabemos que hay un gran catálogo de tus obras para todos los gustos. Pero antes
de todo esto, antes de decidir publicar tu primer "libro (y
permítenos que lo llamemos así) de verdad" ¿hay algún secreto oscuro
en el pasado de Nieves Hidalgo? ¿Escribiste algún artículo para alguna revista,
alguna redacción ganadora en el colegio, un cuento... cualquier cosa? ¿Nos
hablarías un poco de ello?
NH. ¿Secreto
oscuro? Jajaja. Mujer, de haberlo, no lo contaría. En serio,
nada que destacar.
He colaborado con reseñas, artículos para El Rincón de la Novela Romántica y
algunos blogs. Tengo cuentos, pero los he publicado en mi blog como regalo para
los niños de mis seguidoras.
Nunca me he
sentido cómoda mandando una novela a un concurso. No puedo decir el motivo,
simplemente es así. ¿Miedo escénico? Y mira que Lo que dure la eternidad la
mandé a un concurso, por insistencia de mi amiga Lola. No quedó ganadora, pero
llegó a manos de Ediciones B y hasta ahora no he parado de escribir.
Ahora bien, como
curiosidad, siempre sacaba sobresaliente en las redacciones del colegio, lo que
me hacía ganarme la banda azul, jajaja.
L. R. ¿Cuál fue tu primera novela y cómo surgió la idea? ¿Cuánto tardaste en
terminarla? ¿Qué personaje resultó más irreverente y te dio más dolores de
cabeza? ¿Cuál es tu escena preferida? ¿Recuerdas el momento en que la
escribiste o fue producto de un intervalo de "éxtasis de escritor"?
¿En qué momento decides compartir esta con el mundo?
NH. Mi primera
novela fue una aventura basada en una serie de televisión que me volvía loca,
pero mejor no hablo de ella, es el borrador horrible del que te hablaba antes.
Si nos referimos
a la primera que di a conocer, Lo que dure la eternidad. Tarde varios meses en
dejarla como quería. Y el personaje que me dio más problemas fue Dargo, porque
a ver cómo hacía para que un guerrero del siglo XVI, con su forma de pensar,
enamorara a una mujer independiente y moderna del XXI. Dargo es insolente,
audaz y atrevido, pero un amor de hombre.
Mi escena
preferida es cuando él le declara su amor a la protagonista diciéndole: “si un
fantasma puede prometer, yo te prometo que mi amor por ti durará lo que dure la
eternidad”. Por cierto, aprovecho para dar
las gracias a Mamem; tras darle mil
vuelvas al título de la novela porque el original, El fantasma de Killmarnock,
era poco comercial según la editorial, fue ella la que me lo regaló.
Yo creo que los
escritores estamos siempre en “éxtasis”, jajaja. Al menos, yo siempre estoy en
las nubes.
Y no fui yo
quien decidió compartir la novela con el mundo, fue mi amiga Lola, que es muy
insistente y me volvió loca hasta que le hice caso.
L. R. Dentro de tu obra, creemos que merece mención
especial tu saga Gresham. ¿De qué forma surgió la idea? ¿Qué personaje te marcó
de forma más especial? ¿Cuál fue el que más problema te supuso?
NH. Originalmente
era una serie de cinco novelas. De hecho, las dos restantes siguen ahí, en
pendientes, aunque no creo que las publiqué porque una trilogía es suficiente.
La idea surgió porque adoro la saga de los Maroly, de Johanna Lindsey y me
entusiasmaba crear las aventuras de tres hermanos. Christopher, Darel y James
me gustan por igual, pero si tengo que elegir a uno de ellos me quedo con
Darel; su historia es la más tierna. También fue el personaje que más problemas
me dio porque el lío en el que se mete es complicado de solucionar. Me lo pasé
genial escribiendo esta trilogía.
L. R. Has escrito en histórica diferentes periodos en
el tiempo y con esto grandes personajes que han marcado los corazones de los
lectores. Entre ellos tenemos vikingos. ¿Cómo es que decides hablar de estos
guerreros nórdicos? ¿Cómo fue ese proceso para llegar a entregarnos estas
obras?
NH. No me gusta
estancarme en una época determinada, tengo que
cambiar, saltar en el tiempo, ir
de un país a otro. Eso hace que mis novelas vayan desde el Egipto de los
faraones a las praderas americanas, desde la Regencia al norte de Inglaterra en
la época en que los vikingos asolaban sus costas... Alma vikinga la empecé,
escribí 150 páginas, encontré luego un librito pequeño que hablaba de esos
guerreros… y tiré todo lo que llevaba escrito. Volví a empezarla, pero desde
otro prisma, intentando dar una visión distinta de los vikingos que había visto
en las películas y, de paso, crear el personaje femenino de Sayka, una guerrera
inglesa capaz de enfrentarse a Ishkar.
L. R. Pululas entre el pasado y el presente. Así
podemos encontrar obras con un gran argumento histórico o bien deliciosas
contemporáneas. Al día de hoy ¿Cuál de estos dos géneros te gusta escribir más?
¿Tienes alguna época preferida? ¿Algún escenario que te estimule más que otros?
NH. He
disfrutado escribiendo A las ocho en el Thyssen, sin duda, pero me quedo con la
histórica. Sumergirme en otro tiempo me hace soñar y es lo que busco cuando
escribo. No tengo una época preferida, aunque reconozco que, entre mis
borradores, supongo que por haber leído mucha Regencia cuando era más joven,
hay un buen número de historias de esa época. Cualquier escenario del pasado me
estimula. La cuestión, ya te digo, es soñar mientras escribo y viajar en el
tiempo. Por eso estoy enganchadísima a la serie El Ministerio del Tiempo,
jajaja
L.R. Una de las cosas que nos sorprende de tus libros
es el largo trabajo de documentación que tiene detrás. ¿Resultó muy difícil
realizar el trabajo de investigación para este libro específico? ¿Está basado
de alguna manera el mundo que surgió, de los datos que encontraste o fue el
proceso inverso, primero creaste el mundo y luego investigaste lo que te
faltaba?
NH. Amaneceres
cautivos. Es la novela que más documentación me obligó a buscar, incluso viajé
de nuevo a Toledo para ver en directo los escenarios en los que iban a moverse
los protagonistas. Primero surgió la aventura y después me documenté, tenía un
poco oxidada la historia de Carlos I y su lucha contra los Comuneros de
Castilla. Destinos cautivos, que es la precuela, también me dio bastante
trabajo de documentación; no me importó volver a Trujillo para pasear por donde
pudieron haberlo hecho Elena y Diego, me entusiasma esa ciudad extremeña.
L. R. Sigamos ahora con tu último libro A LAS OCHO EN
EL THYSSEN. ¿de qué forma surgió? ¿Cuál de estos personajes te resulta más
difícil de escribir y por qué? ¿Te has basado en alguna persona real o ficticia
para crearlos o surgieron de pronto pidiéndote su historia?
NH. A las ocho
en el Thyssen partió de la idea de Esther Ortíz, administradora de El Rincón
Romántico. Ella es la madre. Me pasó el argumento de un escritor en horas bajas
y una bloguera y, a partir de ahí, surgió el resto. Desde aquí, un abrazo muy
fuerte para Esther.
Al ser novela
contemporánea si que me he fijado en algunas personas a las que conozco para
crear los personajes: la editora, la correctora, la amiga de la protagonista. Y
he querido hacer un guiño a dos personas muy queridas sevillanas: Rocío y Ana.
L. R. ¿Sueles poner cara a tus personajes? ¿Actores o
personas con las que te cruzas un día, que conoces... o todo nace de tu
imaginación? ¿Cómo y de dónde salen estos hombres y mujeres que nos atrapan con
sus vidas?
NH. No suelo
poner cara de actores o actrices a mis protagonistas, aunque muchas veces, para
hacer el fanart, tengo que buscar alguna foto. Pero todos, sin excepción,
nacen, crecen y se desarrollan en mi cabeza.
LR. Te dejamos con nuestros lectores pera que les
escribas unas líneas que seguro les hace mucha ilusión.
NH. A los lectores, me lean o no a mí, siempre tengo
que agradecerles eso: que lean. Los
escritores no seríamos nada sin ellos y yo debo darles gracias infinitas por
ocupar su tiempo con mis “batallitas”. Para los seguidores de Loc@s del
Romance, un beso muy grande. Para ti, todo mi cariño y ojalá podamos vernos
pronto en persona. Ha sido un verdadero placer charlar contigo y un honor poder
responder a tus preguntas.
LR. Hasta aquí nuestras preguntas, Nieves Hidalgo. Te
agradecemos muchísimo el tiempo que has dedicado a contestarnos, sabemos que
eres una persona muy ocupada y esperamos (y deseamos con todas nuestras
fuerzas) que todo el trabajo que tienes entre manos, te reporte el mayor éxito
del mundo.
Un abrazo de parte de Locas del Romance y ¡Hasta
pronto!