Autora del mes: Mimi Matthews

Autora del mes:  Mimi Matthews
Mostrando entradas con la etiqueta Magela Gracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Magela Gracia. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de mayo de 2018

Reseña: 45. Un, dos, tres... ¡Bésame! -Magela Gracia

Lo conoció en el bar donde se tomaba la última copa de la noche. Se cayeron bien, se gustaron... y acabaron compartiendo algo más que alcohol en casa de él. Hasta aquí todo normal, ¿no?



Pero como suele ocurrir con los polvos rápidos, la cosa acabó mal, y ella se marchó enfadada, convencida de que no quería volver a ver a ese tipejo en la vida.


Para ayudarla a olvidar el mal trago, sus amigas la llevan a ver el espectáculo de un mago, a pesar de que ella nunca ha creído en la magia. Y cuál es su sorpresa cuando descubre que quien está en el escenario agitando una varita sobre una chistera es él. En ese momento la asaltan sus ganas de venganza y, sonriendo con maldad, lo reta delante del público a que la hipnotice y haga que se enamore de él.

¿Quieres saber cómo acaba el desafío?

¡Ya estabais tardando en llegar! estoy muy ansiosa y mejor ni que se os ocurra darme tranquilizantes que llevo media botella en el cuerpo y sigo igual. Si es que cuando la locura llega y me entra en el cuerpo, es que no hay manera... o sí. ¿Os parece si esta vez nos vamos a ver un espectáculo de magia donde las risas, los conejos y el amor se dan cita? Ya sabía yo que vendríais conmigo, aunque salimos por este lado, no por el otro, estos guardias que se olvidan de abrir la puerta correcta... a todos los que habéis salido, entrad que estamos listos para la MAGIA.

Si, he dicho magia, porque lo que os traigo habla de eso, de magos con chistera, de ilusionistas, de hipnotismo, de conejos, de venganzas... Esto se va a poner bueno, pero antes de comenzar con nada debo añadir una nota

aclaratoria ahora mismo.

NOTA ACLARATORIA: Ni en el libro UNO, DOS, TRES... ¡BÉSAME! ni en esta reseña ha sufrido daño ningún conejo. Lo prometo por Magela Gracia que es la culpable de mi estado de enajenación mágica. Por qué no podía ser de otra manera, que os trajese una comedia erótica descarada, divertida y romántica de la mano de la PERVERSA MAYOR.


Desde que me comentó en su momento que iba a escribir una obra ambientada nada más y nada menos que en Sevilla, y que además su protagonista iba a ser un mago me dejo con curiosidad y serias dudas, si no era paranormal... sin embargo, la originalidad de la profesión me llamaba y estaba ansiosa por caer ante esta obra, casi un mes después de que saliese porque me hice del rogar saboreando esa ansiedad por fin me pude poner con esta maravilla y solo puedo decir que es que ha superado mis expectativas y que a pesar de llevar días de haberlo leído sigo recordando con una gran sonrisa y sintiendo mucho por estos personajes.


Un mal comienzo es lo que se podría decir que tienen nuestros protagonistas

después de una noche de borrachera y sexo que Rocío, Este personaje me ha matado por lo visceral que puede ser, por la mala leche que tiene, por su mente maquiavélica y ágil cuando se trata de imponer una venganza justa ante un tipo que la desquicia y le atrae a partes iguales, y es que Rocío si odia lo hace con ganas, también si ama, tendré que aceptarlo. Es a través de ella por quien podremos disfrutar de su fraguada venganza y tendremos momentos hilarantes y de sorpresa al ir viendo el avance de esta mujer que va además madurando a lo largo de la historia, con las correrías de sus maravillosas y despiporradas amigas o bien, peleando con a voz de su conciencia, yo solo diré que por fin Mopita puede sentirse a salvo de esta sevillana.


Aunque cierto mago no saldrá bien librado, es la lengua y el ego que llega a tener el que lo mete en tal problema, y puedo decir que nos va a enamorar por la ternura que llega a imprimir a su hipnotizada después de comprender que hay un problema muy grave y que solo el puede resolver. Decir que me he enamorado porque realmente hace creer en la magia en todos los sentidos este mago.

La pareja es explosiva, maravillosa y hará que las diatribas nos hagan reír y

casi lanzarlos por la borda por encontrar en el otro la horma perfecta del zapato, para mi UN, DOS, TRES... ¡BÉSAME! es una comedia con un sentido del humor inteligente y un romance nada almibarado, que promete ratos de tensión, subidones de temperatura, un conejo a salvo y por supuesto un final justo para una pareja digna.

Magela Gracia me ha dejado sin palabras (aunque no parezca) ante esta obra, ya conocía su pluma, pero es en esta novela en donde he visto una gran madurez y a agilidad para jugar con los personajes y el lector hasta llegar a ese punto final. Por mi parte creo que lo voy a tener que volver a leer...¡Feliz lectura!




miércoles, 29 de marzo de 2017

Borrando a la amante (La otra, história de la amante #3. Magela Gracia)

El lunes, a las 15:48 

"Oziel, por favor, déjame explicártelo. Es todo un malentendido. No te quedes con la sensación de que he jugado contigo… porque no es así. Entiendo lo que parece, pero es otra de las trampas de Octavio. Por favor, no dejes que gane". 

Ayer, a las 21:23 

"Oziel, sé que no tienes ganas de hablarme, que lo que menos te apetece es recordar que existo… pero concédeme al menos la oportunidad de darte mi versión. Llevo días esperando una respuesta tuya… y no llega. Sólo quiero que sepas que nunca quise hacerte daño". 

Hoy, a las 17:52 

"Oziel, al menos dime que estás bien..." 

¿Te imaginas que tu novio te dice que tiene... una AMANTE? ¿Te imaginas que te dice que la amante... eres TÚ? ¿Te imaginas siendo... LA OTRA?



Buenas noches Loc@s del Romance, por fin vengo a decir que he finalizado una trilogía que me tenía pasándolo fatal y que esperada desesperdamente este momento.

Borrando a la amante es el último tomo de la saga LA OTRA -Historia de la amante- escrita por Magela Gracia. Una autora a la que no sé si quiero achuchar o matar por esta historia con un final como el que nos ha entregado.

Una vez más hago la advertencia. SI NO HAS LEÍDO NADA DE ESTA SAGA SAL HUYENDO YA MISMO Y LO MISMO DIGO PARA AQUELLA QUE SOLO HA LEÍDO EL PRIMERO. Sé que es difícil dejar esta historia a medias pero no pienso echar a perder nada de la obra, así que aquí os despido. A tod@s l@s demás sacad vuestras palomitas que ya comienza lo bueno, bueno.

En el libro anterior dejamos a Olivia, Octavio y Oziel en un punto que se veía perfilado que se podía esperar más o menos de cada uno. Nuestra chica se había quedado en una encrucijada, una trampa que Octavio había organizado para ella y Oziel, por supuesto, funciono dejándonos con el corazón en la garganta.

Ahora podemos encontrar a nuestros chicos listos para hacernos pasar de mil maneras y hacernos enfadar, reír y subir calores como ellos solo saben hacerlo.


Olivia sabe por fin lo que quiere, pero, obviamente tiene miedo. Sabemos que no es débil pero no pasa por sus mejores momentos. Se verá acosada y lo pasaremos realmente mal al sentir sus miedos y las devastación que tiene al darse cuando  que ella ha sido también una villana en toda esta historia. Eso sí, nos va a sorprender cuando se decida a luchar usando todas las artes que sean posibles para recupera al hombre que verdaderamente se ha grabado en su alma y que al parecer la desea y quiere con la misma intensidad que la odia.

Octavio por su parte, ya se había perfilado como un villano que va a dejar su marca. Debo decir aquí una cosa, lo que admiro de esta es lo viscerales que pueden llegar a ser los personajes, lo real que es la historia. No tenemos a un tipo que disfrute, de verdad el cree que hace lo correcto hasta el final y sufre al ver lo que ocurre con cada uno de sus avances. Es un personaje vomitivo y repelente pero lo llegas a entender aunque le odies con todo el corazón.

Y es aquí donde vamos a encontrar una parte más humana en Oziel. Olvidemos al canalla, que sí, lo sigue siendo, pero vamos a conocer una
parte vulnerable aunque el realmente no lo quiera mostrar, nos vamos a topar con su furia y su parte mas morborsa y perversa.

Borrando a la amante, es una historia que contiene personajes demasiado humanos con sus dudas e inseguridades y por supuesto ¿Qué sería de una historia sin personajes que refuerzan a nuestros protagonistas?

Olivia tiene el apoyo incondicional de sus amigas, aquí nos volveremos adictas a esa amistad entre Oriola, Olaya y Olga que no permiten que nuestra chica caiga en depresiones y las veremos defendiendo con uñas y dientes la felicidad de su amiga por medio de acertados y divertidos consejos.

Disfrutaremos del erotismo tan particular de la autora y seremos testigos de una rendición deliciosa donde por fin podremos tener un final intenso y justo.

Magela Gracia se merece un tirón de orejas por hacerme enfadas (Ella es plenamente consiente de lo que estoy diciendo) Sin embargo debo admitir que una vez mas me ha mantenido demasiado enganchada y comiendo las uñas hasta ese punto final donde por fin pude respirar. 

A las amantes de esta saga os prometo que van a disfrutar de esta obra seguro que me ayudareis a reunir mas madera para quemar a cierta bruja por hacernos sufrir.

¿Recomendable? ¡por supuesto! Si quieres una trilogía con personajes reales, intensa y erótica esta es tu obra. Por mi parte no tengo más que desearos una ¡feliz lectura!



Con este libro marco la casilla Título que empiece con B del RETO BINGO LITERARIO 2017.




viernes, 27 de enero de 2017

Dejando de ser la otra (La otra, historia de la amante.#2 Magela Gracia )

- ¡No! ¡Soy tu ex! Ya no salgo contigo, Octavio, aunque sé que nunca lo hice. Sólo me hiciste creer en una mentira y lo único que fui tuyo resultó ser la tonta a la que te follabas. No voy a caer más en tus engaños. Jugaste conmigo antes... pero también después de saber que era tu amante. ¿Piensas de verdad que se puede conseguir que baile para ti a base de mentiras? Pues que sepas que nada de lo que me digas va a hacer que vuelva contigo, Octavio. 

- He dejado a mi esposa, Bomboncito. 

¿Te imaginas que tu novio te dice que tiene... una AMANTE? ¿Te imaginas que te dice que la amante... eres TÚ? ¿Te imaginas siendo... LA OTRA?


Buenas noches Loc@s del Romance ¿Qué tal os están tratando todas estas lecturas de inicio de año? a mí es que me está poniendo tan de buen humor
cada selección que hago que dentro de poco voy a achucharlos y a ponerlos morados para que sintáis mi felicidad.

Esta ves traigo una obra a la que ya la tenía bastantes ganas y cuya autora me sonsaca con su mala influencia y perversa narrativa. Hablamos del libro:   Dejando de ser la amante que es la segunda parte de la trilogía: LA OTRA. 

Aquí y en este momento hago una ADVERTENCIA para todo aquel que no ha leído la primera parte. ESTA ES LA CONTINUACIÓN y por lo tanto y aunque no me guste la idea, os recomiendo dejar esta reseña hasta no haber leído el primero libro. Para las que por el contrario ya la habéis comenzado, por favor quedaros que cada vez esto tiene una pinta mucho mejor...

Siempre me he quejado de esas obras en las que la pareja en el primer libro ya queda unida y nos mantienen en suspenso de una pareja cerrada mientras nos prolongan la serie, a muchas lecturas les gusta, a mi no, se me hace que rizan el rizo.

¡Gracias a los Dioses que este no es el caso! La saga de la otra nos habla de la dura experiencia y todos esos dolorosos momentos que pasa Olivia desde que descubre su verdad: Ella es la amante.

En el primer libro nos quedamos impactados con el final tan visceral de Olivia y el dolor por el que tiene que pasar ante su cruda realidad. Le tenemos animadversión a Octavio y desgraciadamente apenas y podemos ver a Oziel en acción.

En este segundo tomo nuestra chica ya ha tenido un tiempo de duelo aunque claro, aun la herida esta reciente. Realmente aunque en varias ocasiones la he querido matar por las dudas que tiene cuando Octavio irrumpe de nuevo en su vida aclarando su nueva situación. Ella ha cambiado y no es la misma,
eso se lo debe a sus maravillosas amigas: Oriola, Olaya y Olga que son los mosqueteros de esta confundida mujer que nos mantiene con el corazón en un puño ante sus sentimientos confusos y perversos.

¡Amantes de Oziel! Este personaje que ya pintaba maneras en la historia de Bea y Víctor, aquí ya ha madurado, le han roto el corazón y se ha vuelto un poco mas humilde y más cínico. Por supuesto mas perverso. En esta obra lo vamos a apreciar como el seductor y conquistador nato que es. Pero no solo vamos a ver esa parte que tanto nos gustó de él. Aquí se presenta, aunque no lo quiera su naturaleza, como un caballero dispuesto a salvar a la dama necesitada, ganándose uno que otro mamporro y exponiendo un corazón a que salga terriblemente dañado.

Octavio por su parte, ese hombre que saca lo peor de mi y al que quiero
retorcerle el pescuezo lentamente hasta verlo con los ojos saltones, se perfila como un personaje vomitivo. Es egoísta, manipulador y comienza a volverse obsesivo dando a la obra la tensión suficiente como para querer gritar, tomar un vuelo a Canarias y buscar a cierta autora para matarla por dejarnos con la angustia de no saber que demonios ha pasado.

Magela Gracia nos entrega una obra erótica si, pero no recargada. Me explico. Esta obra contiene escenas de sexo explicito con un lenguaje directo, pero no vulgar. Aquí encontramos personajes viscerales y una historia real con una mujer como cualquier otra que se enfrenta ante una situación que aunque no lo quiera aún no puede mantener bajo control.

La autora nos embauca en un entorno donde los personajes puedan ser
cualquier conocido nuestro, reímos ante esa amistad incondicional y nos enfadamos cuando mete la pata y caemos seducidas cuando la pasión o la lujuria alcanzan los puntos más álgidos. Hay personajes que van madurando lo mismo que la trama, podemos atisbar un poco de lo que puede venir en el tercero aunque no puedo aventurarme porque conociéndola.....

Yo me estoy buscando un vuelo a Canarias y pretendo secuestrar a esa bruja en caso de no tenerme contenta con el gran final. Mientras tanto os deseo una ¡Feliz lectura!




viernes, 26 de agosto de 2016

LUCHARÁS POR LO PROHÍBO (SU HERMANO #2 MAGELA GRACIA)

Tomo 2 de la Edición Especial de la Saga "SU HERMANO".

¡No te quedes sin saber cómo termina la historia!

Incluye el libro ¡Qué No Es Mi Hermano!.

Vale. Había conseguido que Víctor llegara a plantarse delante de mis padres. Había logrado que me cogiera de la mano, que los mirara a los ojos y que fuera a enfrentarlos por fin. Después de tanto tiempo iba a suceder.
Iba a decirles la verdad.
Que se acostaba conmigo.
¿Pero era eso lo que quería?
¿Necesitaba que se enteraran de todo, que perdieran la confianza que habían depositado en nosotros, que sufrieran porque a mí se me había metido Víctor por los ojos… y en la entrepierna?
¿Qué podía pasar si ellos no lo aceptaban?
¿No era mejor seguir como hasta ahora, esquivar el qué dirán y los reproches?
¿Quería de verdad que Víctor les dijera a mis padres que ya no era virgen? ¿Quería que supieran que había dejado de ser su pequeña y él ese hijo que nunca tuvieron?
¿Aquella confesión no iba a arruinarlo todo?
¿Aquella confesión iba a separarlo de mí?

¿Y con quién sales, Bea?
Sale conmigo.            





No, no pienso saludaros, me niego a ser educada. Vengo tan excitada y exultante, tan hiperactiva que apenas y me puedo contener a contaros lo que tengo entre manos, ois ois y mas oisssss

ATENCIÓN SPOILLER

¡Por fin está el final de esta saga que me tiene tan tonta! ¡Si, por fin puedo desvelar una cosa real! VÍCTOR JAMAS FUE EL HERMANO DE BEA, SINO EL HIJO QUE SIEMPRE QUISIERON TENER LOS PADRES DE NUESTRA CHICA.

Pobre hombre, tan honorable, tan protector y pecaminoso......

Madre mía, que final, aún estoy flipando con lo magnífico que ha sido este último número donde el erotismo, el descaro, las trampas, la seducción y el amor pueden llegar a tener encuentros felices y tan bien planteados.

Bea no pierde desperdicio luchando por eso que tanto anhela, pero aquí cambian las tornas. Si algunas pensaron que Víctor no haría lo correcto, es que no conocían a este hombre honrable que LUCHA POR LO PROHIBIDO, a pesar de saber que puede dejar de ser el hijo deseado para unos y el hijo mayor para otros. Se vuelve un personaje entrañable, sexy un guerrero brutal.

FIN DE SPOILLER

Entre un lio de vecinas locas y encantadoras, aliadas para Bea. Oziel, ese gran jugador y maquiavelico genio de la seducción y Magela que hace de las suyas, nos encontramos con un clímax brutal, entre carcajadas y secretos desvelados, sorpresivos y picantes.


Si antes ya me encontraba enamorada de esta saga, solo me queda decir una cosa:

Magela Gracia, es sin lugar a dudas una autora que sabe como llevarnos al huerto, seducirnos, hacernos reír con esa perversidad que tiene, y sobre todo, crear una historia real, con un final adecuado para lo que hemos vivido ante una pareja que nos ha hecho sufrir, escandalizarnos y enamorarnos.

¿Recomendable? Dejad de pensarlo, os prometo que lo prohibido es lo de menos, descubriréis una obra clara, con personajes palpables y descarados que van a adorar. Para mi esta saga se queda como un referente a la erótica directa y pura.

Un saludo para todos y tened una ¡Feliz lectura!




lunes, 22 de agosto de 2016

DESEARÁS LO PROHIBIDO (SU HERMANO #1, MAGELA GRACIA)

Tomo 1 de la Edición Especial de la Saga "SU HERMANO". 

¡Vive la intensa historia erótica de Víctor y Bea! Incluye los libros ya publicados: 

- Aunque Sea Su Hermano... 

- Aunque Siga Siendo Su Hermano... 

- Aunque Se Crea Mi Hermano... 

Eso si: ¡se les han añadido capítulos extra! La culpa era de mis amigas. ¿Cómo si no iba a estar pasando por ésto? Ellas habían sido las que me lo habían puesto delante, las que me hicieron mirarlo con otros ojos, las que me hicieron desearlo en silencio. La culpa tenía que ser de ellas… ¿Cómo podía ser de otra manera? ¿Acaso yo habría empezado a espiarlo si no llega a ser porque me hicieron verlo como lo veían ellas? Con lascivia… 

 Odiaría por siempre a mis amigas, y los putos viernes. Los viernes siempre me traían a Víctor a casa, sin prisas, con sus amigos y sus bromas, con sus palabras obscenas y sus confesiones de alcoba. Los viernes siempre llegaban tras desear a Víctor durante toda la semana, mientras me llevaba en coche a la universidad y me acompañaba en silencio durante la cena, con algún sándwich hecho a la carrera. 

Y tras ver a mis amigas babear por él cada vez que se les ponía delante. Los viernes eran malos… porque me daban tiempo a dar rienda suelta a mis fantasías. Y en ellas siempre estaba él. Víctor… Aunque fuera su hermano…       


Buenas noches Loc@s del Romance, ¿qué tal estáis? Yo extrañando mucho venir por aquí con la asiduidad que siempre he tenido, que este es un rincón que me apasiona, adoro y me relaja. Tengo muchas cosas en casa que apenas me permiten tener el ritmo de lectura y de trabajo con vosotros como me gustaría, pero os prometo que siempre os tengo en mi mente, pensando en cada cosa que quiero traeros.

Y así va a ser, pues vengo con algo que tenía muchas ganas de hablaros, si, se que ya hemos hablado de esta saga que ha dado mucho que hablar por que se presta a confusiones. DESEARÁS LO PROHIBIDO de Magela Gracía. Es la compilación de los tres primeros libros de SU HERMANO. Es verdad que yo había leído los dos primeros, pero, para las que lo habéis leído hasta donde yo, tengo que decir que vienen escenas extras, picantes y con el humor de esta autora que realmente sabe enganchar con su descaro.

Debo confesar una cosa, de no se porque Magela, prometió sacar el último libro a final de més, no hubiera leído esta compilación, básicamente, por que no quería ponerme histérica con el final del tercer libro. 

Si yo pensaba que me iba a librar, pues he terminado este ejemplar en papel pocos dias antes de la salida del último, me equivoqué. Estoy histérica por saber como termina esto, no puedo, es que no puedo más con la intriga.

Bea es un personaje que nos mata con su desparpajo, divertida, descarada, morbosa y cachonda. Sus
sueños más oscuros y estremecedores, caliente, calientes, son precisamente dirigidos en su imaginación en Victor. A través de esta compilación veremos las aventuras y desventuras de esta muchacha por tratar de seducir, hacer caer  una y mil veces a un hombre hecho y derecho. Sus pensamientos tan francos, tan directos y calientes en ocasiones, te llevan a encender la mecha del erotismo sin escandalizarte, a pesar de ser directa en su lenguaje.

Victor es ese hombre que esta entre la fina línea de lo querer y poder. Lo correcto y el deseo. Es un personaje que me ha encantado. Es el guía sin el quererlo, y lleva muy bien ese papel, hasta que se va acosado por la mujer en que se ha convertido aquella niña. Un estratega genial podría llegar a ser, de no ser por la debilidad que tiene ante este diablillo que le tienta. y.....

Si, voy a meter aquí a un personaje que nos va a encantar. Oziel. Si había un estratega, este es Maquiavelo en estado puro. Tiene una mente sagaz y se tornará en aliado de la chica y creará situaciones cómicas, candentes y por supuesto, tiernas. Siendo hombro, intrigante y conciencia en ocasiones.

Si tuviera que poner un calificativo a este libro es que se ha superado totalmente. Yo, que había leído los dos primeros, cuando volví a hacerlo, me sorprendí ante lo nuevo y disfrutando de lo que ya conocía. Magela Gracia es, sin lugar a dudas, una perversa descarada que enamora, provoca, seduce con esa pluma tan suya.

¿Recomendable? Pues sí, de hecho, si quieres reírte, escandalizarte con títulos picantes, con el desparpajo de Bea, el torturado Víctor y el diabólico Oziel, no te lo pierdas, que te prometo que hay risas y calentura asegurada.




martes, 9 de agosto de 2016

ENTREVISTA A MAGELA GRACIA



Muy buenas tardes Locas del Romance, el día de hoy nos vamos de viaje a tierras más cálidas, meter en la maleta un bikini, que nuestra cita nos espera cerca de la playa. Y es que esta personita aguarda con sonrisa pícara y mirada perversa sin perder un solo momento para escribir y deleitarnos con sus historias.

Hoy nos toca conocer un poco de esta autora que está causando furor en el mundo erótico y que poco a poco se está abriendo camino entre risas, calenturas y ¿por qué no? Perversidades.

Ahí está Magela Gracia y su sonrisa coqueta, venid conmigo a disfrutar de la reina perversa. 

L.R. Hola Magela, Gracias antes que nada por recibirnos, sabemos que eres una persona muy ocupada y que cierta portera te tiene acosada sin permitirte un momento de respiro para que entregues lo último de tus creaciones.

M. G. Hola, Naitora. Muchas gracias a ti por dedicarme este trocito de tu espacio. Es un placer estar aquí para hablar contigo y con todos tus lectores. Y es verdad, siempre estoy muy ocupada, pero para eso pago a gente para que haga el trabajo sucio por mí. Léase, por ejemplo, ejercer de portera en una comunidad de vecinos que andan todo el día ensuciando lo fregado. El sudor y la saliva es lo que tiene, que dejan marcas. 

L. R. Si alguna de nuestras preguntas te incomoda, siéntete libre de pasarla por alto y disculparnos. 

Tranquila, no soy de sonrojarme demasiado con nada de lo que me preguntan. Si hay algo que me incomoda seré mucho más drástica y tendrás noticias de mi abogado. Por cierto… se llama Oziel. 

LR. Aclarados estos puntos y agradeciéndote tu presencia en este pequeño rincón nuestro del ciberespacio, comenzamos (con tu permiso) la entrevista. 

Magela, antes de comenzar directamente friéndote a preguntas sobre tu obra, cuéntanos algo más sobre ti. Para aquellas que no te conozcan. ¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿De dónde eres? ¿Cómo surgió la idea de tus pseudónimos? ¿Tienen algún significado especial?

M. G. Pues mi verdadero nombre es… ¡tachan! María. Bueno, uno de ellos, que en la época en la que me bautizaron se usaba lo de los nombres compuestos, y como en la Biblia no salía el segundo había que acompañarlo con un María. Y, créeme, muchas veces he preferido que me llamen por el primero que por el segundo. ¿Qué cuál es el segundo? ¿Cuánto pagas por saberlo?

Soy Canaria, de Las Palmas de Gran Canaria, para ser más exactos. No te digo la dirección completa que ya una vez Facebook me pilló en un renuncio y salía mi ubicación en lo que posteaba y algunos me avisaron por privado de que en cinco minutos los tenía por allí, que los esperara. Los GPS y yo no nos llevamos muy bien. Mi madre es canaria y mi padre era Jerezano, de ahí a que yo no tenga nunca ni pizca de ganas de trabajar y que quiera vivir del cuento de ser famosa enseñando fotos de mi culo todo el día. Lo de escribir… bueno, puede ser un trabajo, pero lo de sacarse fotos mola más y es más rápido, jejeje.

Lo de mi pseudónimo surgió de mi pequeño problema de no gustarme mi nombre. Fui a cambiármelo por el de Magela cuando cumpliera los dieciocho, pero al final no me atreví. Era un nombre que quiso ponerme mi madre, al parecer lo escuchó en una telenovela cuando yo no había nacido, pero el mío se puso de moda y entre que mi madre la miró mal cuando se lo dijo y que María Magela sonaba igual de mal que María… ¡uy! Casi se me escapa… Pues eso, que acabé llamándome de otra forma. Al final, cuando decidí usar pseudónimo supe desde el principio que sería Magela. Y lo de Gracia… pues es un cambio de orden de una letra de mi apellido. ¿Más datos quieres? ¿No? Menos mal, que la novela policíaca se me da de pena. 

L.R. Respecto a tus gustos personales, imaginamos que a través de los libros y de determinados personajes, en muchas ocasiones podemos ver a la mujer que se oculta tras el pseudónimo y su obra. Pero así entre nosotras, ¿cuál es tu color favorito? ¿Sueles inspirarte con algún tipo de música especifica? ¿Se podría decir que hay algún grupo concreto o solista que de alguna forma haya influido o interferido con tu espíritu creador? 

M. G. Pues creo que no suelo meter mis gustos personales en los libros. Que Olivia esté enganchada a Juego de tronos en pura casualidad, y que cocha chocolate para la ansiedad… pues lo mismo. Que se oriente mal y que ni con GPS llegue bien a los sitios le pasa a mucha gente, ¿no? (di que sí, di que sí) O si nos trasladamos a Bea su inseguridad para con su capacidad de despertar interés en Víctor, o el terror a las comidas de su madre… Vale, ya veo, la he cagado. He escrito más de la cuenta. Creo que he de reestructurar todos mis personajes. Ahora mismo vuelvo…

Pues sí. Cosas sencillas. Mi color favorito es el violeta, pero no lo uso nunca en la ropa. En verdad, tampoco para decorar en casa. Me gusta y punto, pero es uno de esos amores platónicos. Él está ahí, en mi cabeza, y yo no lo molesto demasiado. Me inspiro normalmente con música en español, pero no negaré que los ritmos que de vez en cuando escucho en inglés me dejan prendada, y luego los uso aunque no sepa qué demonios dice la canción. El inglés y yo tampoco nos llevamos bien. Tengo instalada el Shazam en el móvil para captar esa canción que de pronto suena en la radio y que no conozco, Esa que de pronto veo en una de mis escenas, y que NECESITO meter en uno de mis libros. (Lo de necesito sería en plan agarrando de las solapas al vendedor de la tienda pidiendo que busquen mi talla de ropa de la prenda que iba buscando, y sin chocolate en vena. O sea, muy estresada). Porque sólo escucho la radio en el coche, y así un día podría tener un accidente apuntando el título de la canción. Con sólo darle a un botón el Shazam me la guarda. Es mi coleguilla. Luego, al llegar a casa, me voy creando una lista de reproducción con esas canciones que suenan en mi libro y mientras escribo las voy escuchando. Cada libro tiene su lista. Y las guardo todas en mi canal de Youtube. (Espacio publicitario, tengo canal de Youtube y no estás suscrito. Mal hecho.)

Sin duda, mi autor preferido siempre ha sido y creo que será Sabina. Tengo demasiados relatos en los que suena una canción de Sabina como para negar que me tiene enamorada. Por canalla, por perverso, por sinvergüenza y por desvergonzado (que no es lo mismo). Y porque sus putas y sus borracheras pegan con mis relatos como nunca lo podrá hacer otro artista. Sabina, sé que estás leyendo esta entrevista. Llámame, pero no a partir de la una de la mañana, que tengo que descansar un poco.

Otro autor: Alejandro Sanz. Ya sé, muy diferente. Pero hay algo en las letras de muchas de sus canciones que hace que en vez de escribir “puta” escriba “princesa” y es un buen equilibro para que no me manden mis lectores a tomar viento (iba a decir otra cosa, pero esto no sé si es horario infantil) ¡Mierda, he dicho puta! ¡Mierda, he dicho mierda!

L.R. ¿Cómo te describirías a ti misma? ¿Qué tres virtudes y qué tres defectos crees que te definen? 

M. G. ¿Describirme yo? ¿No te vale con todas las fotos que tengo subidas a Facebook? ¡Ah! Vale, que hablas del interior, eso que dicen que es mucho más importante que la belleza exterior… Entiendo. ¿Puedo borrar esto que he escrito, o queda en la grabación de la policía? Vale, haré como si se pudiera borrar.

Pues soy una mujer extrovertida y muy muy muy bipolar. Tanto puedo estar super alegre como super abatida en la misma franja horaria, como si viviera en dos realidades paralelas. Mi balanza se desequilibra con mucha facilidad. Lo bueno es que no me avergüenza lidiar con mis emociones. Soy muy pasional, muy luchadora y amiga de mis amigos. 

¿Esto se considera bueno? Espero que sí, porque los malos son muy malos. Soy muy meticulosa, no llego a tener un trastorno obsesivo compulsivo pero para algunas cosas como si lo tuviera. Me abato con facilidad. Casi cualquier cosa puede hundirme (por suerte no me dura mucho, y me levanto también con mucha facilidad) y… una tercera… Vale. Los celos. Soy una mujer celosa. Muchas veces en plan celos buenos, de esos que se llaman envidia sana. Pero cuando me dan los celos malos lo paso muy mal y lo pasa muy mal la persona que está conmigo. Ya sé, los celos son de mujer insegura. ¡Pues sí! Desvergonzada e insegura. TNT en manos del Coyote. Las personas que comparten su vida conmigo están aseguradas a todo riesgo, y la mayoría de las veces tengo que pagar yo el aumento de la prima, porque me las traigo.

L.R. Una de las cosas que siempre nos ha llamado la atención de los escritores y que nos pica la curiosidad (admitámoslo, somos cotillas al máximo), es conocer la formación que poseen los autores que tanto nos enamoran. ¿Podrías contarnos algo sobre esto? ¿Qué estudiaste? ¿Dónde te formaste? ¿Has hecho cursos específicos para escritores o todo es talento natural y trabajo?

M. G. Pues yo soy enfermera. Terminé la carrera en el 2000 y desde entonces trabajo para el Servicio Canario de Salud. También estudié Decoración e interiorismo después de casarme, para llenar el vacío que dejó eso de preparar una boda durante un año (era eso o quedarme embarazada) y hasta estuve una época trabajando de forma desinteresada como organizadora de fiestas y eventos, para lo cual hasta me hice un curso de globoflexia. Sí, se hacer perritos con globos, pero prefiero hacer una espada láser, que es más molona y da menos trabajo. Y se me estallan menos globos.

Quise estudiar periodismo pero mi padre no me dejó. Dijo que para que me muriera de hambre escribiendo él no había criado a una hija. Así que estudié enfermería para poder subsistir, y lo cierto es que ahora no me arrepiento. Me gusta el trato con las personas y cuidar de ellas. Y aterrorizarlos con una aguja. Eso también.

Pues lo que se dice cursos de escritura no he hecho. He asistido a algún taller estos últimos años, de la mano de escritores canarios, y me han gustado mucho, pero como tal nunca me han enseñado a escribir. Supongo que la lectura es el mejor taller posible. Llevo leyendo toda mi vida, y escribiendo casi desde que aprendí a coger un lápiz, así que puede decirse que no he encontrado mejor forma de aprender que leyendo a otros que sí sabían hacerlo. Y aquí estoy, tratando de marcar tendencia, jejeje.

Y sí, concursos literarios ganaba en el colegio, luego en el instituto y en la universidad me publicaron algunas cosillas en las revistas universitarias. Ahora lo último que he ganado ha sido con relatos de enfermería para el CELP, que es nuestro Colegio Profesional de Las Palmas. Es divertido probar suerte y retarnos a salir de la zona de confort. Al final, escribir para que otro nos juzgue es más o menos lo que hacemos todos los días con los lectores, pero tal vez estresa un poco más un jurado. Por eso es bueno salir de lo conocido para enfrentarse a lo desconocido. Y escuchar el veredicto nombrándote ganadora de algo te da un subidón que luego sirve para describir orgasmos de otra manera. ¿Ya he dicho que soy escritora porno? Jejejeje

L.R. Hablando sobre tu trabajo de escritora, imaginamos que un libro no se escribe en un momento, sin embargo tú eres una autora especialmente prolífica. Tus obras nos sorprenden y emocionan con novedades y nuevas historias. ¿Cuál es el proceso que sigues para crear estas joyas de la literatura romántica? ¿Qué proceso mental/físico o extrasensorial tiene lugar para que des a luz a tu obra? 

M. G. Extrasensorial, puro y duro. Me insertan un microchip con toda la información y sólo tardo lo que tardan mis cuatro dedos (no escribo bien a máquina, otra de las cosas que puedo apuntar en defectos, y ya van muchos, jo) en ponerse delante del ordenador.

Pues vale, hablando ahora en serio, los libros suelen salir de una imagen, una frase, una idea muy muy corta. A veces sólo el nombre del libro, se me ocurre un nombre y listo. Otras veces la idea de una portada y digo: tengo que hacerle un libro a esa imagen. Surgen en los momentos menos apropiados (sí, también follando) y no veas la cara que puede ponerte el otro cuando le dices que necesitas papel y lápiz para escribir algo. Ya luego… siempre estoy maquinando. Cuando tengo la idea le voy dando forma durante meses mientras escribo otras historias, para que cuando llegue el momento de enfrentarme realmente al libro saber los sentimientos que quiero transmitir. No sé lo que van a hacer los personajes, ni cómo terminará, pero sí tengo muy claro lo que quiero que el lector sienta, y en eso me centro. Si quiero que llore, si quiero que ría, si quiero que se excite… Ya, después, los personajes se me desmandan y hacen lo que les sale de las narices, pero yo al menos lo intento. Y me pongo música acorde a ese sentimiento, pero a veces ni con esas.

L.R. Trasladémonos ahora a un día en la vida de Magela Gracia ¿Cómo es? ¿A qué hora del día sueles ponerte escribir? ¿cuántas horas de duro trabajo supone un día cualquiera? ¿Dedicas todo ese tiempo a escribir o sueles alternarlo con investigación y algún otro asunto? ¿Qué elementos de tu vida, de tu alrededor (tangibles o no), suelen servirte de inspiración o cortarla de raíz?

M. G. Vale. Mi vida es muy complicada y ajetreada. Tengo dos hijas y soy viuda, por lo que entre el trabajo, las niñas, la casa y la escritura tengo poco tiempo para otras cosas. Por suerte, escribir es un entretenimiento además de un trabajo, por lo que sólo me estreso corrigiendo. Escribir es un placer, corregir es el castigo divino que me ha impuesto Dios por hacer a sus hijos pecadores con la lujuria. Y yo, que no soy mucho de ir a misa, he de acatar su castigo, pero juro que pagaría por no tener que hacerlo. Y, como recordamos que soy muy meticulosa, me paso muchas horas corrigiendo hasta que creo que todo está perfecto, por lo que tampoco podría delegar esa tarea. Así que, sumando defectos, mi bipolaridad es una de mis tareas pendientes a solucionar.

Vale. Me levanto, necesito un café urgente, llevo a mis hijas al colegio y yo me voy al trabajo. Torturo a unos cuantos pacientes mientras manejo como puedo las redes sociales, saludo en mi grupo de lectores y saco un par de fotos para compartir. Si eso, también me las sacan mis compañeros, que lo de fotografiar mi culo de vez en cuando se cotiza al alza. Entre paciente y paciente, a veces, puedo escribir un poco, así que voy rellenando folios. Trabajo siempre en la nube porque cambio más de dispositivo que de bragas, y tanto puedo estar escribiendo en el ordenador, en el portátil, en la tablet o en el teléfono móvil. Así que lo raro es no verme escribiendo. 

Investigar… investigo, pero realmente yo hablo mucho más de relaciones humanas que de lugares o de actos profesionales. A ver si me explico. Lo que pretendo transmitir son los sentimientos de mis personajes, no lo que hacen o de lo que viven. Creo que es por eso por lo que los lectores conectan tan bien con mis historias, porque se pueden meter en el papel con facilidad. Me gusta explicarles desde la primera persona cómo son y cómo viven, y es en lo que tardo más tiempo. En definir el personaje. Eso lo hago antes de empezar a escribir, mientras escribo otros libros sobre los que ya había pensado, así que voy encendiendo velas y pidiendo a todos los santos que los personajes no se entremezclen en mi cabeza para que no se pasen rasgos los unos a los otros. Que ya se sabe, Dios los cría y ellos se juntas. 

Y, de resto, todo vale. Cualquier cosa es una fuente de inspiración y cualquier cosa puede encenderme la bombilla en un instante para ver a un personaje “sintiendo”, por lo que nunca le cierro la puerta a mis emociones. Mis berrinches valen su peso en oro después, porque me traen la mayor de las satisfacciones.

Suelo escribir mucho luego en la cama. Al estar sola en ella la lleno con mis personajes. Mis hijas duermen, yo me relajo, y el portátil encima de las rodillas me da calorcito. Y como no tengo miedo a quedarme estéril por el aumento de temperatura, lo que hago es ponerme un cactus cerca para eso de las radiaciones. Pero no tan cerca… que luego me quedo dormida y las púas las carga el diablo. A esa distancia justa en la que recoge las ondas y me mantiene lejos de sus pinchazos. ¿Que qué medida es esa? Pues la de una enfermera que usa calculadora para todo. Para TODO. Búscala en Google, seguro que aparece. Yo lo pongo donde me sienta segura y protegida. 

L. R. Viajemos al pasado por un momento, a esa primera vez (que tú recuerdes) con un libro entre tus manos. ¿Qué edad tenías, qué libro era y de qué forma te marcó? ¿Recuerdas quién te lo dio? ¿A quién echarías la culpa de tu afición a la lectura y la escritura? 

M. G. Uf, eso es muy canalla de tu parte, que yo ya tengo una edad y soy como Dori. Mi memoria a largo plazo ya no es lo que era, y casi que a corto plazo tampoco. Estoy contestando esta entrevista y ya no me acuerdo de la primera pregunta, aunque eso también puede deberse a que me etoy enrollando una barbaridad y estoy tardando un huevo.

¿Por dónde iba?

¡Ah! Vale, mi primer libro. Pues en casa siempre tuve libros. Mi madre disfruta mucho de la lectura y ella nos enseñó a amar los libros. No nos leía, por lo que tuvimos que aprender pronto para poder disfrutarlos. Recuerdo un libro en especial, pero no sé si me lo leí con ocho o menos. Se llamaba El Pampinoplas, pero sólo recuerdo eso, el título y la portada. Creo que el protagonista era malo, o todos pensaban que era malo y al final era bueno ¿He dicho ya que tengo memoria de pez? Era de esos libros que te hacen leer en el colegio para en la asignatura de Lengua. Ojalá supiera por qué me acuerdo de ese y no de otro, pero los laberintos de la cabeza de una mujer son tan retorcidos como el interior de su bolso, y si te digo que yo cada vez me compro bolsos más grandes no será porque estén de moda, sino porque acumulo un millón de trastos que (para mi regocijo) siempre me sacan de un apuro. Laberintos y bolsos… ¿por dónde iba? ¡Ah! Sí. Como le leí a una amiga una vez, que el fin del mundo me pille con mi bolso, que sobrevivo seguro. 

¿Pero no estábamos hablando de cuentos infantiles?

Pues eso, que mi madre tiene la culpa de todo. Y ahora se echa las manos a la cabeza porque me he especializado en porno. ¡Si tu padre levantara la cabeza! Seguramente, si él viviera, nadie sabría que Magela Gracia es María… ¡Yas! Casi se me escapa otra vez.

L.R. Como románticas empedernidas que somos, hay ciertas preguntas que no podemos evitar y esta es una de ellas: ¿Cómo es para ti el hombre ideal? ¿De qué forma esperarías que te conquistaran? ¿Eres una mujer que disfrute de flores y bombones o prefieres algo menos convencional? ¿Alguna película/libro favoritos (léase: Disney, cuentos de hadas, ranas que se transforman...) que hayan influido en tu forma de ver el amor y en lo que esperas de él? Y lo más importante de todo... ¿Lo has encontrado ya? ¿Tiene hermanos? (jajajaja)

M. G. El hombre ideal no existe, ya te lo digo yo para que dejes de buscarlo, que te veo un poco perdidilla y eso hace que envejezcamos pensando en encontrarlo y se nos pasan los que de verdad importan. Sí, los malos. Los canallas. Los capullos que nos enamoran. Sí, a esos no hay que dejarlos pasar. Los príncipes azules aburren, aunque siempre hay algunas características de ellos que hay que conservar, porque si no pasarían a estar en peligro de extinción (los hombres, los hombres, y las características con ellos).

A ver. Hombre ideal. Morboso, inteligente, divertido, desvergonzado, canalla, atrevido, pasional. Me gustan los hombres con temperamento fuerte, controladores, que saben lo que quieren y cómo
conseguirlo.

Supongo que me gusta que me conquisten con inteligencia, sorprendiéndome, dejándome con la boca abierta. Y no me refiero a grandes alardes ni nada parecido. Entiendo que para conquistar a una mujer hay que preocuparse por lo que le interesa, le gusta y le hace feliz, y luego, trabajarlo. Lo más importante es el interés que se le ve a la persona y el esfuerzo que hace para lograr su objetivo. Me explico. Un anillo de diamantes enormes para un hombre que no parpadea al gastarse ese dinero no me impresiona. Me impresiona que un hombre poco dado a abrirse y a mostrar sus sentimientos te diga te quiero, porque decir esas palabras supone un esfuerzo. Eso no quita que siga esperando mi anillo, chiquito, sin pretensiones, que luego se pierde y tenemos un disgusto de la leche. 

Y sí, a mí se me conquista con el sexo, seamos sinceros. Si no es capaz de erizarme la piel no tiene nada que hacer el hombre en cuestión. Necesito morbo, necesito mirarlo a los ojos y saber que está deseando “darme lo mío” y saber que me lo va a dar. Soy escritora, he leído y he escrito de todo. No pretendo un superhéroe en mi cama (pero si los hay por ahí, reserven uno para mí, de mandíbula cuadrada, pasado tormentoso y antifaz, por favor. Vale, también con la polla impresionante). ¿Por dónde iba? ¡Ah, vale! Pues eso, no un superhombre, sino un hombre intenso, que entienda que en el sexo todo vale mientras las dos partes de diviertan y disfruten con ello. La vida es muy corta para rellenarla con orgasmos mediocres. Los míos me tienen que saber a gloria.

Flores. Sí, armoniosamente conjuntadas, sin estridencias. Mis preferidas, los tulipanes. Tonos pastel, suaves. ¡Mira, aquí me vale el color violeta! ¿Bombones? ¡Eso ni se pregunta! Por supuesto. Chocolate siempre, nada de licor, a ser posible sin otros sabores que les reste intensidad al chocolate. No me gustan los “tropezones”. Pero estas dos cosas no son imprescindibles, aunque a veces se agradecen mucho, pero mucho. Todo lo cambio por un Te quiero antes de irme a dormir, o a primera hora de la mañana, que me haga ir al trabajo con una sonrisa tonta de oreja a oreja.

Y un anillo. Eso también ayuda. ¿Te has enterado, o te mando un whatsapp?

Me quedo con la película “Como perder a un chico en diez días”. Amor platónico, Mathew. De toda la vida. Libros… hay tantos que no me atrevería a quedarme con uno. Pero sí es cierto que un personaje marcó mucho mi adolescencia y se llamaba Ayla. ¿Que no sabes quién es? Ya lo estás googleando.

Sí, lo he encontrado. Hay que estamparse muchas veces con lo que siempre dices que no te va a hacer caer para que después, de pronto, aparezca sin más lo que querías en tu vida. Y yo me estampé mucho, tengo muchas cicatrices, pero un canalla a mi lado. Sí, un sinvergüenza que no lo aparenta, y eso es lo más divertido. Su lado oscuro es sólo mío. Y de los que me vigilan las fotografías un poco, claro. Y sí, tiene una hermana. ¿Te la presento? ¿Te van las mujeres? ¡Confiesa!

L.R. Imaginamos que como escritora de romance, en primer lugar y antes de decantarte por este género, fuiste ávida lectora de autoras ya consagradas. Dinos ¿alguna autora o libro te marcó de forma especial, haciéndote decidir escribir novela romántica y no novela negra, fantástica o histórica (o cualquier otro género)? ¿Qué libro es para ti, a día de hoy, tu principal referente (ese que no puedes parar de leer)? ¿Hay algún género literario en especial que seas incapaz de leer o rechaces de antemano? ¿Y en novela romántica, algún subgénero que digas "esto no es para mí"? 

M. G. La autora que más leí en mi juventud fuer Johanna Lindsey. Sus personajes tan caballeros y tan canallas me volvían loca. Muy señores, pero deseando siempre levantar una falda. Todos los libros terminaban bien, en todos los libros había algo de sexo en medio, después una discusión que los alejaba, y ya por último una reconciliación maravillosa. Tenía quince años (bueno, va, dieciocho) ¿Qué más podía querer una mujer a esa edad? (Vale, sí, veintidós, ¿y qué?) 

Ahora puedo decir que no leo literatura erótica habitualmente. Leo y corrijo lo mío y ya con eso tengo para los restos, aunque alguno cae. Soy muy amante del género fantástico, y ahora mismo lo que tengo pendiente es terminarme Juego de Tronos, leer a Murakami y regresar a mis apuntes de enfermería para sacarme la especialidad de enfermera comunitaria. No tengo libro de cabecera, y si lo tuviera seguramente llevaría como autor a Sabina y serían poemas. Pero sus libros cuestan demasiado y no me los puedo permitir (todavía). Ya me leíste, Sabina. Cuando me llames ya sabes que estoy esperando un regalo. Y soy agradecida.

Prefiero no leer drama. Ya he llorado bastante con Bambi como para seguir llorando con las tragedias de la vida. Y sí, soy de llorar mucho, por lo que prefiero ahorrame el disgusto. Me estoy mentalizando para cuando vaya a morir Tyrion en Juego de Tronos (todos mueren en esa serie, mentalízate, mentalízate) y sé que, aun así, lloraré como una magdalena algunos días. Si me veis taciturna en las redes sociales… es por eso.

Y en novela romantica… bueno, si nos pasamos a novela erótica que es donde yo me muevo, lo que siempre digo es que todo vale mientras dos personas adultas estén de acuerdo. Eso no implica que no pueda apreciar el buen hacer de un autor a la hora de narrar y hacerme “sentir” una violación, por supuesto, pero lo que no espero es que el libro esté hecho para “excitar” a través de una violación. Igual que con muchas otras derivaciones, como la pederastia. ¿Puedo leer algo del tema? Puedo, pero lo considero drama, y por lo tanto lloraré. Si nos centramos en erótica mientras sea consentido, no haya animales de por medio y sean todos mayorcitos para saber lo que se hace (y no haya ningún muerto, que la piel fría no me mola nada) puede valer casi todo. Si no se pretende excitar, ojo. Que no soy de las que disfrutan, por ejemplo, con el dolor físico, pero sí con la dominación. Así que dependerá del matiz y el arte con el que esté escrito lo que se me mete por delante.

Y si te refieres a la romántica sencillamente… mientras no sea pastelosa no hay problema. Mientras no se debatan en un mar de dudas sin sentido y que sólo el autor entiende, puede valer. Importante eso, que sea creíble, que los personajes se muestren y sientan pasiones reales. Eso del amor a primera vista no me vale. Creo en la atracción a primera vista, pero en el amor… A mí no me venden cuentos (ahora, que con veinticinco años sí me los vendían. Sí, veinticinco, ¿qué pasa? Leía a Johanna Lindsey con esa edad). Y dejo la pregunta ya, no vaya a ser que confiese que la leí también con treinta.

L. R. Centrémonos ahora en tu trabajo de escritora, lo que a día de hoy es tu obra publicada. Sabemos que vas a publicar con Zarifo, la serie de LA OTRA (libro que nos enganchó, llevándonos a leer sin parar hasta la última página), también sabemos que durante un tiempo (y a fecha actual) eres autora autoeditada. Pero antes de todo esto, antes de decidir publicar tu primer¿hay algún secreto oscuro en el pasado de Magela Gracia? ¿Escribiste algún artículo para alguna revista, alguna redacción ganadora en el colegio, un cuento... cualquier cosa? ¿Nos hablarías un poco de ello?

M. G. Sí. Escribí mucho. Catorce libros, para ser exactos, desde los diez años hasta que por fin me atreví a publicar. A autopublicar. El primero se llamó Conspiración contra la perrera, y no tengo ni idea de a dónde fue a parar. Una pena, porque creo que a mi hija le habría encantado leerlo. Concursos en el colegio e instituto, todos los que salían. Igual que en la universidad, y ahora porque ya no tengo tiempo, pero en alguno participo. Siempre hay un comienzo y yo no empecé a escribir erótica hasta los veinticinco, más o menos (sí, cuando dejé de leer a Lindsey, que ya todos sus libros me acabaron pareciendo iguales. Salvo los de piratas. Gggggrrrrr) Y yo, antes de escribir porno escribí erótica sencilla, y antes romántica, y antes destrocé alguna novela negra, algún thriller juvenil e hice algún cuento antes que todo eso. Con lo que me presentaba a concursos eran relatos. Novelas, la primera que mandé fue la de La Otra, y precisamente sólo la mandé a Planeta. Ahí me siento también muy ganadora.

L.R. Algo que me ha llamado mucho la atención es que antes de decidirte a publicar ya en serio, lo hacías en un blog. ¿Cuéntanos tu experiencia? ¿Cómo es que te decides a publicar de forma seria?

M. G. Pues un día estaba buscando inspiración para escribir un par de frases que me habían pedido que escribiera para adornar la pared de un dormitorio, y entré en un foro donde hablaban de relatos eróticos. Me intrigó, ya que yo no era para nada de redes sociales ni sabía lo que era por entonces un foro. Allí me entró el gusanillo y empecé a publicar un par de relatos, y un autor que me leyó me dijo que tenía que empezar a publicar en serio en una web donde de verdad se leyera. Así que me “llevó” a Todorelatos, y empecé a subir regularmente mis escritos a esa página. Tenía muchos lectores fieles y muchos otros detractores, ya que mi estilo era diferente a lo que se leía por allí. Entre cansada de las malas formas de algunos y de las insinuaciones por privado de otros (sí, que subas donde lo subas si escribes sobre sexo es que estás deseando que te manden una foto de una polla envarada) también el mismo autor me sugirió que abriera un blog, donde la gente que sí quería leerme lo hiciera y me ahorrara todos los otros inconvenientes de escribir porno. Y eso hice, como terapia y como diversión, en 2011 nació Cartas de mi Puta en Blogspot, y era un blog muy seguido hasta que lo transformé en web con dominio propio, en el 2014. 

Ya luego… la cosa vino rodada.

Gustaba lo que escribía, siempre había querido publicar y me dije que me merecía intentarlo por mi cuenta. Y eso hice. Y fue bien. En verano del 2015 uno de mis libros me dio el salto a la “fama” por así decirlo, ya que fue muy leído, y la gente empezó a buscarme. Y aquí sigo, rellenando folios para
una entrevista en vez de ponerme a escribir una de las novelas por las que me tienen amenazada mis distinguidas y perversas lectoras.

L. R. ¿Cuál fue tu primera novela y cómo surgió la idea? ¿Cuánto tardaste en terminarla? ¿Qué personaje resultó más irreverente y te dio más dolores de cabeza? ¿Cuál es tu escena preferida? ¿Recuerdas el momento en que la escribiste o fue producto de un intervalo de "éxtasis de escritor"? ¿En qué momento decides compartir esta con el mundo?

M. G. Mi primera novela como tal la escribí en la infancia y se llamaba “Tres Hermanos”. Pero yo era una niña y no trabajaba mucho ni los personajes ni en verdad nada de nada. La primera que recuerdo ya bien trabajada se llamó “Promesas por cumplir” y después “Mentiras al Corazón” Sí, románticas las dos. Ninguna publicada, y creo que morirán conmigo antes de que le dé un coma diabético a alguien con ellas. Pero, si consideramos primera novela como primera novela publicada, tenemos Una mancha en la cama, que es una recopilación de relatos pornográficos (sí, parpadea, yo no escribo erotismo, lo mío es pornografía con sentido) que siempre ha estado muy bien valorada por los lectores y que nunca ha dejado de sorprender. En ella, la protagonista es una voyeur que vigila a la gente para luego montarse una fantasía, imaginando sus vidas y sus encuentros sexuales. De ese libro destaco siempre un par de relatos. “Corridas”, “La buena amiga”, “El saber estar” y “Máscara de leche”. Sí, me van los títulos raros. Pero mejor que Promesas por cumplir, ¿eh? Nota mental, quemar los manuscritos y deshacerme de los disketes (sí, escribí en la época de los disketes, y ahora no hay forma de reproducirlos en ninguna parte). Recuerdo cada una de las cosas que he escrito desde que me embarqué a publicar, y es cierto que a veces echas en falta esos aplausos del lector, leyendo contigo, cuando te vas hacia atrás en la silla, miras la pantalla del ordenador desde un poco más alejado y dices: te mereces dos besos, pero como nadie te los va a dar te los tendrás que dar tú misma. 

Pues decidí publicar porque mi pareja, el canalla morboso con pinta no haber roto nunca un plato, me dijo que si otros podían yo también. Me regaló el libro de La vida es suero, de Enfermera Saturada, y me dijo que si ella había conseguido ser leída yo también podía intentarlo. No os escribo la dedicatoria que me puso, pero fue muy bonita. De esas que terminan en te quiero, de esas que compensan un anillo de quinientos mil quilates en el diamante.

Bueno… tal vez no tanto.

Sigo queriendo el anillo. ¿Te lo mando por whatsapp? Es que sigues sin contestarme.

L. R. Dentro de tu obra, creemos que merece mención especial tu saga SU HERMANO. Antes de freírte a preguntas de esta saga, tengo que destacar que mucha gente, por el título piensan que hablamos de una saga que toca el tema incesto, nada más lejos de la realidad. Pero ya que estamos ¿Ha sido conflictivo el título? ¿Te planteaste cambiarlo? Hablemos de Bea, nuestra chica estrella ¿De qué forma surgió la idea? ¿Qué personaje te marcó de forma más especial? ¿Cuál fue el que más problema te supuso? ¿Qué es lo que más te costó escribir y lo que más disfrutaste? ¿De dónde sacas tus ideas para esas escenas de alto contenido erótico? ¿Te resulta difícil escribirlas?

M. G. Ha sido muy conflictivo, sin duda, pero para bien. La gente no sabía de qué iba la trama y lo compró de pura curiosidad. Eso a mí me encantó, porque en verdad no me esperaba que un librito que apenas llegaba a las cien páginas fuera a tener tanto éxito. Nunca pensé en cambiarle el nombre. Me gustaba la ambigüedad de este, esos puntos suspensivos del primer tomo. “Aunque sea su hermano…” Aunque sea su hermano… ¿qué? ¿Qué pasa con ese hermano? ¿De quién es hermano? Fue un acierto el título aunque es cierto que cuando lo escribí en forma de relato se llamaba “Polla Hermana”. Pero quedaba demasiado feo para subirlo a Amazon. No veía a nadie leyendo un libro que se titulara así, y mucho menos en papel. Pero, cuando pasó de relato a novela, siempre fue así. Ahora, en edición especial, también he cambiado el nombre. He hecho croquis para que los lectores no se pierdan, lo juro por Snoopy, porque no quiero que se lleve nadie a engaños y compre algo que ya tiene. Así que lo de cambiar el título en la edición especial ha sido porque llamarlo “Aunque sea su hermano, siga siendo su hermano y se crea mi hermano…” quedaba como un poco largo, y no entraba todo en la portada. Que le tapábamos la polla al chico de la foto de la cubierta. ¿Seguimos en horario infantil? ¿Puedo decir polla? Tal vez es mejor que muestre la portada que iba a ir y que quedaba fea por tanta letra. ¿No? ¿Nos lo ahorramos? ¿Qué te lee gente seria? Vale, entonces borra también esto, que quedará algo raro.

Bea es la típica chica que todas fuimos en la adolescencia y que se quedó prendada de un primo, un hermano o un amigo mayor. Cuando la imaginé ella tenía dieciséis años y más de uno me habría escupido a la cara por escribir sobre lo que imaginaba que ella hacía con esa edad. Así que misteriosamente creció hasta los dieciocho (cosa de magia) y se transformó en una universitaria que se sentía bastante patito feo y no se enteraba nunca de nada. Y todo el mundo la comprendió porque, como ya he dicho, lo que se me da bien es mostrar los sentimientos de mis “hijos” y ella, si llega a ser hija mía, ya le habría pegado dos guantazos y metido en un internado.

Mi personaje favorito era Víctor, ese ser correcto y serio para algunas cosas pero morboso y perverso para otras. Indeciso a más no poder porque no han educado de una forma y su entrepierna (no, la cabeza, mejor la cabeza) le lleva por otro camino. Pero luego apareció Oziel, y ya me olvidé de Víctor. Así que sólo puedo decir que se van disputando el honor de hacerme ojitos para que los deje en buen lugar en el libro. Y va ganando…

Sin duda es más difícil describir los sentimientos de un hombre que de una mujer, y más si teneos en cuenta que está en primera persona y describo los sentimientos que Bea cree que tiene Víctor, con su perspectiva de chica de dieciocho años, inexperta y salidilla. No, no es una de esas novelas en las que él le tiene que enseñar todo a ella, que la ba amoldando a sus deseos y caprichos. ¡No! El pobre Víctor tiene que quitársela de encima con aguarrás, porque de pronto Bea no piensa sino en tirárselo, y a él lo pone en un apuro porque es mayor que ella, además del resto del trasfondo de la historia. ¿No lo has leído? Estás tardando…

No me suele costar escribir nada en verdad, y me divierto mucho cuando lo hago. Tal vez en este libro el personaje más complicado podía ser Oziel, porque yo lo tenía claro como adulto de casi cuarenta pero no como joven recién salido de la facultad. Es un personaje complejo, con gustos raros y una desfachatez que llega a traspasar lo inaceptable, pero un tipo al que se le coge cariño desde el principio. Ya me lo dirás cuando lo leas.

Lo más divertido es escribir las escenas de sexo. Como no tengo tapujos y para mí en el sexo todo vale mi imaginación no tiene límites. ¿Qué haría yo si…? Y me imagino haciendo algo. ¿Es fisiológicamente posible? ¿Sí? Pues a escribirlo. Tengo treinta y siete años, he hecho mucho en esta vida y mucho me queda por hacer. Entre las escritoras eróticas se suele escuchar la frase de: la mitad de lo que escribo son vivencias personales y la otra mitad son planes de futuro. Las fantasías están para cumplirlas si nos apetece. Por eso, mis escenas, seguro que alguien las ha vivido. No tengo que ser yo, pero seguro que a alguien le ha pasado. Porque son realistas. Morbosas pero realistas.

L. R. Llegamos a tu libro estrella, LA OTRA, con el que finalmente conseguiste el sueño de ser AUTORA publicada con editorial. Un gran libro que PRONTO se verá lanzado al estrellato. ¿Cómo se siente una al recibir la noticia de que tu hijo abandona el nido y nada más y nada menos que de mano de Zafiro? ¿Qué fue lo primero que pensaste? (cuando nos enteramos lo primero que comentamos fue "ya era hora"). ¿Está basado de alguna manera en alguna experiencia personal o simplemente dejaste la pluma crear? ¿Por cuál de tus chicos te dejarías llevar al más glorioso pecado? Tenemos que hacer esta pregunta aunque yo diría que ya casi sabemos la respuesta (porque tiene que haber sí o sí) 

M. G. Me temblaron las piernas. ¿Sabes es anuncio de “no tenemos sueños baratos”? Los míos nunca han sido sueños pequeños, y cuando pensaba en una editorial siempre pensaba a lo grande. Y no conocía mejor editorial que Planeta para intentarlo. Me dio miedo, lo reconozco, porque de ser autopublicada, gestionarme yo todo y poder ir a mi ritmo de pronto tenía un equipo detrás que iba a depender de lo que yo hiciera y de lo que a mí me gustara. Impone. Esther Escoriza no, que es un amor y me ha facilitado en todo momento que me sienta a gusto trabajando con ella. Pero la idea en sí hacía que tuviera que ir al baño más veces de las que un médico digestivo consideraría razonable. Así que todavía estoy haciéndome a la idea. Cada vez que lo veo un poco más cerca me duele un poco más el estómago, pero sé que cuando lleve veinte libros publicados con ellos (ya te digo, no tengo sueños baratos) esto no me pasará tanto.

La Otra es una historia que tenía que contar dejando pasar el tiempo porque, desgraciadamente, fui la otra de mi novio cuando cursaba los estudios universitarios. Así que Olivia es muy yo aunque también es muy ella. Porque yo quise reflejar a una mujer adulta y no a la niña manejable que era yo entonces. Olivia es una mujer con temperamento y yo acababa de cumplir los diecinueve, por lo que son dos historias diferentes. Mi novio, O, me hizo mucho daño, pero yo decidí seguir adelante hasta que el cuerpo aguantara. Y aguantó un año. Con sus subidas y sus bajadas y sus explanadas de por medio. Hoy por hoy puedo decir que gracias a O soy escritora erótica. Él me hizo vivir toda la pasión y necesidad con sólo veinte años. Luego aprender a manejarlas, pero ese instinto primitivo lo despertó él y he de reconocerle que, aunque fue un tremendo capullo, me puso en el sendero de la mujer en la que luego me convertí.

Aunque esto no quiere decir que pueda ir a reclamar derechos económicos en la historia, que me conozco a los hombres viniendo a buscar cosas. Y a mí, aunque casi siempre me buscan para… ¿literatura? de vez en cuando se les olvida. Pues eso, O, que no voy a pasarte ni un duro de lo que cobre con las ventas de los libros. Que tengo que seguir pagando al psiquiatra, aunque ya estoy mejor de lo mío.

Si no llego a sentir lo que sintió Olivia no habría sido ella mala y buena, no habría llorado y reído y deseado y odiado a partes iguales. Ya sabes, lo de los sentimientos y esas cosas. Ya sabes por dónde van los tiros, ¿verdad? Que soy muy pesada con eso.

Sin duda, mi perdición es Oziel. Sí, Oziel. El Oziel maduro del que hablé antes y no del niño travieso que era en “Aunque sea su hermano…” Si hay que pecar, pequemos con este abogado. De verdad, si no te embauca y te hace caer es que no te van los hombres. A mí me tiene enamorada, pero trataré de que no se entere mi pareja. Esto no se lo mandaré por whatsapp.

L. R. Sigamos ahora con tu siguiente proyecto: COME. ¿Será saga o auto conclusivo? ¿de qué forma surgió? Vemos que es completamente diferente a toda tu obra anterior y nos llama de forma especial la atención. Hay personajes realmente fascinantes, nuevamente los secundarios llegan pisando fuerte, provocándonos unas ganas terribles de saber más cosas sobre ellos. ¿Cuál de ellos te resulta más difícil de escribir y por qué? ¿Te has basado en alguna persona real o ficticia para crearlos o surgieron de pronto pidiéndote su historia? 

M. G. “Come…” va a ser un libro autoconclusivo. Llevo unas cuantas sagas y quiero algo ligero, que las lectoras no se queden colgadas esperando el final, que se diviertan con el morbo y al llegar a la última página se queden con buen sabor de boca ¿Coges el chiste? ¿Sabor de boca? ¿Come, un último bocado? ¿No? Que “desamorable” eres, por Dios.

De momento, son cuatro cocineros. Y ella. Ella no sabe con cuál de ellos se está enrollando, y no lo sabe porque… ¡Ah! Hay que leer el libro. Tenemos a Amargo, a Ácido, a Dulce y a Picante (en vez de salado, porque él lo vale y un picante se llama como le da la gana). Tal vez el personaje más difícil vaya a ser el dulce, porque a mí me van los temperamentos fuertes, y la dulzura no es algo que vaya yo a destacar como cualidad en un hombre de primeras. Pero este tipo es un cacho de pan con azúcar glas por encima. Veremos si me sale bien.

No, no me he basado en nadie. En principio es una historia que surgió de una fotografía que me mandó una amiga diciéndome que los cocineros del restaurante donde estaba comiendo estaban muy buenos. Pensé que había pocos libros sobre cocineros y a ello me puse. El libro está ya bien madurado en mi cabeza. Ahora lo que falta es ver lo que quieren hacer los personajes con la historia.

Siempre podemos tratar de adelantar la apertura del restaurante, si las licencias del ayuntamiento nos lo permiten, y tenemos todos los permisos en regla.

L.R. Cuando me enteré que planeabas una serie paranormal con demonios incluidos me desmayé. Sex Club del Demonio. ¿Nos quieres contar alguna cosilla?

M. G. Que el demonio es malo. Malo, malo. De esos canallas que matan gente. Pero folla bien. Muy muy bien. Y que todavía no sé si le salen los cuerno y el rabo y un par de alas cuando se abandona a los placeres de la carne (llámalo ira, llámalo éxtasis, llámalo lo que sea). Cuando se abandona. Va a ser una historia un poco más dura que Come… ya que va a estar contada en primera persona desde el punto de vista del Demonio, y no siente gran cosa. Es un niño egoísta que no sabe bien cómo sobrellevar las emociones humanas, pero le ha dado por instalarse en Madrid a vivir, un infierno como otro cualquiera.

L. R. ¿Sueles poner cara a tus personajes? ¿Actores o personas con las que te cruzas un día, que conoces... o todo nace de tu imaginación? ¿Cómo y de dónde salen estos hombres y mujeres que nos atrapan con sus vidas?

M. G. Pues antes sólo lo imaginaba pero ahora busco imágenes antes de ponerle yo cara. Me dicen ¡oye, que soy yo! Y como yo les hago caso a mis voces interiores (sí, mi psiquiatra me está tratando también eso, así que por favor comprad mis libros para poder seguir pagando la terapia) pues lo presento como uno de los personajes de mis libros. He visto que a las lectoras les gusta poner caras a los personajes, así que en ello estamos, eligiendo ahora mismo a algún que otro cocinero. Al dulce, por ejemplo. ¿Alguna idea?

L. R. Y para terminar que ya sabemos que ha sido larga esta entrevista, te dejamos un momento a solas con tus lectores, no seas muy perversa pero si quieres decirles alguna cosa, es tu espacio y momento.

M. G. Pues si me dejas a solas con ellos a esta hora tan indecente, ya que mirando el reloj son las tres de la mañana, te diría que o me cantan una nana para que coja pronto el sueño o me hacen perderlo teniendo una noche desenfrenada, y que el domingo llegue con resaca de besos, excesos y secretos que luego ya me encargaré de plasmar en algún libro.

Pero también les diría que no saben lo que les agradezco que estén ahí, esperando mis trabajos, apoyándome con el café de la mañana y con el buenas noches antes de apagar el ordenador, cuando ya no veo y no consigo articular una frase coherente que lleve sujeto y predicado, no te digo ya los complementos. Que ellos lo saben, que lo digo muchas veces. Que una escritora sin lectores es sólo una loca que habla sola con muchas pretensiones. Y yo de locas entiendo bastante.

Gracias por ser del club de la polla. Por no escandalizarse con mis barbaridades, y por decir que son perversas. Que ya saben ellas que Magela Gracia es la autora erótica que nadie reconoce leer… pero ellas me leen. Y yo las adoro por eso.

Hasta aquí nuestras preguntas, Magela. Te agradecemos muchísimo el tiempo que has dedicado a contestarnos, sabemos que eres una persona muy ocupada y esperamos (y deseamos con todas nuestras fuerzas) que todo el trabajo que tienes entre manos, te reporte el mayor éxito del mundo.

Muchas gracias por tenerme hasta las tres de la mañana respondiendo a una entrevista (sí, es sarcasmo) y gracias por el dolor de yemas de dedos que tengo ahora mismo (sí, también es sarcasmo).Y debiéramos pedir perdón a todos los lectores que han llegado al final de esta larga entrevista (por tu culpa, Nai, que yo no me enrollo si tú no me da cuerda) porque es un buen rato leyendo cuando podía estar viendo la tele, paseando al perro o leyendo algo más interesante. Por ejemplo, un vademécum. ¿Que qué es un vademécum? Nai, googlealo, que te lo tengo que explicar todo.

Muchas gracias de corazón, y de forma muy muy perversa. A todos.

Un abrazo de parte de Locas del Romance y ¡Hasta pronto!

PSST PSSTT No te pierdas el sorteo que tenemos vigente aquí






Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...