Autora del mes: Nieves Hidalgo

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lunes, 22 de junio de 2015

Promesas a Medianoche - Sherryl Woods


El cortejo de Elliott Cruz a Karen Ames, madre divorciada pasando por ciertas dificultades, fue digno de una fantasía romántica hecha realidad. El sexy entrenador personal se propuso recomponer la fortaleza física y emocional de Karen y encandilar a sus hijos.

Ahora, pocos años después de la boda, cada uno tenía sueños tan distintos que amenazaban con destruir su matrimonio. Que Elliott quisiera emprender un nuevo negocio cuando ambos estaban pensando en tener un bebé, despertaron las muy arraigadas inseguridades económicas de Karen. Además, los problemas matrimoniales de la hermana de Elliott generaron entre ellos diferencias irreconciliables.

¿Podría su amor ser tan fuerte como para permitirles triunfar contra todo pronóstico?


  Hace tiempo que no traigo ninguna recomendación y hoy me apetecía hablaros un poco de este libro. No sé si seréis, como yo, lectoras de esta autora. Sherryl Woods me ha atrapado con todos y cada uno de sus libros (incluso sin ser tan romántica y dulce como lo que normalmente disfruto). 

  Si hay un elemento que destaca en su obra es el realismo con el que pincela no solo a los personajes, sino también la propia relación y la historia, el trasfondo. Muchas veces trasciende la romántica y va más allá. 

  Debo decir que es una autora con la que he llorado a mares, con la que he reído y que ha logrado emocionarme como ninguna. Trata sus temas, sus romances, sus escenas con una delicadeza y una minuciosidad que, sin resultar pesada, te deja atrapado en esa red que teje muy sutil y exitosamente. Es una escritora, con todas sus letras, que con un ritmo ágil logra que nos la creamos, desde la primera palabra hasta la última. (Sigo buscando un libro que no me guste, porque por ahora no lo he encontrado). Promesas a medianoche no es la excepción. Es una novela que enamora y que te hace querer a Elliot y a Karen. Sin embargo, si lo que vais buscando es una romántica contemporánea tipo, os recomiendo que la dejéis a un lado, porque nada tiene que ver con ellas. 

  En este caso no encontramos la conquista, no hay una pareja que se conoce y poco a poco se va enamorando, sino que descubrimos el proceso opuesto. Esta novela empieza donde terminan todas las demás: con la boda, después de haberse encontrado, cuando ya se han conformado como pareja profundamente enamorada. 
  No voy a destrozaros el argumento, los que soléis leerme por aquí, sabréis que no soy muy dada a dar detalles, porque sois vosotros quienes tenéis que descubrirlo, prefiero hablar de emociones. Así que a ello voy:
Con Elliot tuve momentos de amor-odio, quise golpearle varias veces, para hacerle entrar en razón. A pesar de que se cree un hombre moderno, en muchos momentos vemos esa gran tara de comunicación 0 que tienen algunos hombres. ¿Es que no son capaces de hablar sinceramente con su mujer? Parece que no, así que sufre un proceso desde el principio de la historia, en el que su función es la de dar voz y voto a su esposa, escucharla y, especialmente, compartir con ella sus preocupaciones, sueños y deseos, así como sus acciones. Porque, ¿qué matrimonio sería capaz de sobrevivir si cada miembro de la pareja toma decisiones por su cuenta, sin consultar al otro? Pues ninguno, creo yo. Me gusta mucho el modo en que Sherryl lo gestiona, sufre una lenta evolución, no es fugaz, sino que va paso a paso y resulta justificado. Sin embargo, a pesar de esos momentos de odio que acabo de relatar, también hay momentos de amor (no se puede dar uno sin el otro). A mí me enamoró en su manera de tratar a los hijos de ella, en su lucha constante e incluso en sus necesidades. A pesar de sus errores, ama a su esposa, está dispuesto a hacer casi cualquier cosa para que esa relación funcione porque él es «de los que se casa para siempre» y no está planteándose rendirse, a pesar de las dificultades. 
  Con Karen, al igual que con su marido, sufrí momentos de odio intenso, por la cabezonería de la mujer frente a peticiones del hombre. Llevando sus miedos a un extremo insostenible. Es ella quién se busca en muchas ocasiones los problemas, siendo totalmente cerrada de mente respecto a dos asuntos: dinero y niños.  Sin embargo, también llegamos a quererla mucho, porque a pesar de todo, de sus miedos, de la angustia... acaba por apoyar a Elliot, quizá con reticencia, pero con mucho amor. 
  Me resultó especialmente interesante ese momento en que vemos más allá. Cuando deja de ser todo idílico, el noviazgo y la fiesta de celebración (llamémosla boda o de cualquier otra manera) y toca lidiar con el día a día, con las dificultades. Este libro muestra que el amor por sí solo no es suficiente, que la convivencia no es fácil y que la lucha es constante, incluso después del «y vivieron felices y comieron perdices».
  Me gusta la propuesta de la autora. Adoro su forma de crear vida, de obligarnos a empatizar con ella y de impedirnos llegar a formarnos una opinión a favor o en contra con cada uno de ellos (elemento esencial, cuando quieres crear personajes únicos y no prototipos). Son humanos que cometen errores, pero que aman intensamente y esas emociones son, precisamente, las que logran marcar la diferencia de un libro a otro, de tal a cual autor. 
  Hay secundarios muy interesantes. La hermana de Elliot, un alma perdida, e imagino que protagonista de alguno de los libros siguientes de la serie, sufre mucho. Se encuentra en la necesidad de luchar no solo contra lo que le rodea, sino contra sus propias ideas y principios en pos del bienestar. Y todo lo hace gracias a las palabras de su hija preadolescente. Cuando es capaz de verse a través de los ojos de la niña, es cuando realmente se da cuenta de que no puede seguir tal cual y será justo en ese momento, cuando tenga que plantarse y tomar una decisión definitiva. La historia secundaria no se concreta en el libro, aunque sí queda bastante definida, por lo que a pesar de formar parte de una serie, se puede leer de forma independiente (así es como lo he hecho yo, que solo he podido comprar este). 

  El libro está lleno de momentos que nos llegan al alma y nos iluminan el corazón. Así que lo único que puedo hacer es decir que a mí me gustó, que aunque no es mi favorito de Sherryl Woods, considero que no es una pérdida de tiempo. Un punto diferente en cuanto al romance contemporáneo, que podéis adorar o dejar pasar, eso lo dejo en vuestras manos. 

¿Lo recomiendo? ¡Sí! Pero paso de poner estrellitas, leed y ya me contáis vuestras impresiones. 

¡Hasta la próxima, Loc@s!




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